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Asociación Argentina Clase Grumete

Puesta a punto y otras cuestiones

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Durante mi juventud (del '45 al '65) me dediqué a navegar y correr en Grumete, coronando mi trayectoria al ganar los Campeonatos Argentinos del 63/ 64 y 65.

Continué navegando en Dragón (olimpíadas del 68 y 72), Lightning, Snipe. Posteriormente J-24 y otras yerbas.

Esta experiencia en barcos de madera, la motivación de referentes de la clase como Alberto Llorens y Fernando Muller y los barcos que me facilitaron Máximo Rivero Nelly y Rodolfo Ambrus me ayudaron en mi reinserción nuevamente en la clase allá por el año 2003.

Mediados de 2004: tenía las ganas, las posibilidades económicas y fundamentalmente la mano de obra en la persona de Pepe González. Con Pepe sentimos el yachting de la misma forma. Cada detalle lo pensábamos y coincidíamos plenamente.

Compré el Cachafaz. Un grumete hecho por D'angelo en la carpintería del YCO en 1967 para unos amigos: Antonio Ripio y Juan Carlos Ciriano. Se encontraba en un estado calamitoso.

La restauración tiene varios pasos y teorías que narraré a continuación

Estructura

Se cambiaron cuadernas y planeros fundamentalmente debajo del mástil donde se puso la carlinga flotante sobre 7 planeros. De esta manera la presión del palo se reparte sobre una gran superficie.

Se cambió todo el forro del fondo. Se pulió la cubierta que es de terciado y se enfibro.

Se colocó un piso corrido a la altura de la cantonera desde el cockpit hasta el mástil. Esto ayudó a rigidizar el casco.

Obra viva

Primero nivelamos el barco con plomadas en proa y popa. El quillote no estaba a plomo: se aflojaron los bulones, se colocaron cuñas entre el quillote y el casco y se nivelo hasta quedar perfecto.

El borde de ataque de la quilla era muy redondeada (frena buque): aquí intervino Pepe el "escultor". Con masilla epoxi conformo una entrada de agua lógica, lo cual llevó bastante tiempo.

Se centraron la carlinga y la fogonadura con respecto al eje del barco.

Se constató que un arraigo de obenques (estribor) estaba 5 mm más alto que el de babor.

También el timón tuvo lo suyo: abajo no seguía la línea del quillote y arriba estaba separado del casco. El escultor Pepe lo trabajo con epoxi de manera perfecta.

Hasta ahí habíamos logrado dos aspectos fundamentales: a) casco muy rígido y b) obra viva con semifondos bien planos y quillote con buena entrada y salida de agua.

Mástil

Dejamos la madera pelada, sin herrajes. Pesaba 33 Kg. cuando el límite de la clase es de 19. Por suerte tenía paredes gruesas, lo cual nos permitió, cepillo mediante, rebajar 14 Kg. dejando el centro de gravedad 2 cm. por encima del limite reglamentario.

Se hicieron herrajes nuevos más livianos. El riel se agujereó todo, lo cual nos llevó 3 hs, pero unos gramos menos.. en la cabeza, son importantes.

Se colocó una martingala de aluminio corta. La punta del mástil caía a sotavento. Nuestro amigo Jorge Marchi hizo unas de madera con nervio en fibra de vidrio que son una belleza y muy livianas. 

Recordando la época del Lightning hicimos una botavara en T fuerte y liviana.

La base del mástil muy sólida: un casquete de inoxidable. En la carlinga una U de inox muy sólida y regulable.

Driza de mayor con bolita y 1mt. de cable y llamador muy fino con cachabolita tope del mástil. Ver Star, Copa América, Banana (Campeón Argentino 06).

La gansera en el mástil la levanté 10 cm. de la marca para que el vang tenga mejor ángulo.

Los mejores mástiles son los flexibles y livianos.

Maniobra

Copié de cuanto he visto: Soling, J-24, Lightning , Star y Snipe. Torre con base giratoria y mordaza para escota de mayor (el primero en adoptarla fue Alberto Llorens). Driza de spi con mordaza alta en el mástil. Bolsa de spi en el tambucho de proa. Dos puntos de tangón en el mástil: uno normal y otro más bajo para calmas. Driza de genoa de cable, relinga de genoa y foque de cable. Arraigos simétricos en botavara para colgar el tangón. Escotas de spi con puntos altura riel de escota de mayor y desvío con mordaza altura tambucho popa. Molinetes adaptados para escotas de genoa cruzadas. La escota que trabaja va a barlovento y se puede cazar o filar sin dejar de adrizar. Solamente tengo un cabo de spectra para el aparejo de la driza de genoa. Luego todos los cabos son normales más bien gordos (8 mm) y muy blandos. No me importa el estiramiento pues siempre se están cazando y filando.

Puesta a punto

La clase Grumete tiene un escrito de Pedro Gianoti que es muy completo y aconsejable su lectura. Como hay muchos que fabricaron grumetes y el plano constructivo tiene línea de puntos pero no tolerancias en cada uno de ellos, podría decirse que no hay un grumete igual a otro. Gómez y González  fabricaron unos 120. Agnolotti en los comienzos fabricó unos 20. Los restantes 160 fueron fabricados por carpinteros, artesanos y no tan artesanos.

Lo cierto es que son todos distintos. No existían matrices ni tolerancias. Así y todo son muy parejos en su andar y competitividad.

Esto hace que en cada grumete la posición del mástil sea distinta porque no sabemos si el quillote está en la posición del plano, más adelante o más atrás.

Cada uno deberá estudiar la posición del mástil de acuerdo a la tendencia a orzar o derivar de su grumete. También deberá de estudiarse la caída del mástil.

Como regla general no hay que cazar mucho el genoa tanto con calma como con viento. Darle generosa curva al gratil del genoa sobre todo con ola corta (estay de popa suelto). Con vientos suaves a medios la botavara en crujía. Cuando incrementa el viento dejarla hacia sotavento dependiendo como tira el barco a la orza.

Con viento en popa llevarlo contra escorado, con un tripulante a proa de los obenques que mire a los rivales y las rachas de viento. También cazar el vang para tensar la baluma evitando escapar viento.

Final

No voy a descubrir que el grumete es un barco bárbaro. Navega muy bien. Lo pueden navegar con éxito tripulaciones de cualquier edad. El precio de un excelente grumete competitivo está en los mismos valores que un 29er... Sabemos que éstos están limitados por la edad de las tripulaciones, estado atlético y años de la embarcación.

Además, la tripulación reducida es una ventaja a la hora de correr. La clase está bien armada. Habitualmente se pueden ver corriendo 15 o más grumetes y el número llega a 25 como en el Argentino y Rioplatense.

                                   Nucho Sisti